miércoles, 21 de noviembre de 2012

Huir de la vulgaridad...


Para ser original, no es necesario que intentes llover hacia arriba; basta con que seas, amable, educad@, compasiv@, atent@, humilde, tolerante, comprensiv@, paciente... y, si  quieres romper los moldes... basta con que no critiques a nadie.
Ahi, ya seras muy original pues, no hay nada peor que la vulgaridad manifiesta y, criticar a los demas, es una medida tan extendida del ego que, ha pasado ser mas que vulgar: ordinaria.

3 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¿No criticar? Caray que difícil me la pones. Eso es lo que hago la mayor parte del día.

:(

Roberto T dijo...

Sí, lo has puesto difícil, jeje. Decía Carl Gustav Jung que todos nacemos originales y morimos copias. Hay que tener mucha fuerza interior para seguir siendo originales, porque la corriente nos arrastra, Compi, jajaja. Con mucha razón decía también el genial Gaudí que lo original es volver al origen. Volver al origen..., qué tío más listo, jeje. Yo detesto la vulgaridad en este sentido, y hay que ver cómo la "globalización" lo que ha extendido e impuesto es precisamente una ordinariez que lo ensucia y lo emponzoña todo. Volvamos al origen... Petons. Namasté._/|\_

Peace-for-ever dijo...

Tot i que sé que tens raó, és tan difícil, perquè sé que convé ser crític amb tota obra humana per ser capaços de millorar-la, i això ens du molts cops a ser crítics amb les persones... I deu ser perquè confonem les coses.

Una abraçada.